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"Sólo hice caso a puras leyendas urbanas"

Mark Lynas, detractor de Monsanto, se desdijo de su posición contra transgénicos.

 

MARIANO ROQUE ALONSO (ARP) – En una conferencia sobre agricultura dada en la Universidad de Oxford, el periodista inglés Mark Lynas -uno de los principales detractores de los OGM en el mundo- se disculpó por haber encabezado un movimiento contra los organismos genéticamente modificados "sin fundamentos científicos y basado sólo en leyendas urbanas”.

Lynas cobró notoriedad en la comunidad científica y de divulgación con la publicación de sus libros “Seis grados” y “High Tide” en el que aborda el tema del calentamiento global. Su ultimo libro se titula “The God Species” y  se basa en observaciones sobre el respeto que la humanidad debe observar para con la biosfera para mantener habitable el planeta.
 
Inesperado pedido de disculpas
La conferencia pronunciada por Lynas ante el auditorio de la Oxford University de Gran Bretaña no tenía un título específico pero su contenido no dejó de sorprender a los asistentes. Su arranque fue el siguiente
(Traducción no oficial):
 
“Quiero comenzar con algunas disculpas. Para el archivo, ahora y en adelante, pido disculpas por haber gastado algunos años atacando los cultivos genéticamente modificados. También lamento haber alentado el lanzamiento del movimiento anti OGM a mediados de los años ’90 y también haber ayudado a demonizar una opción tecnológicamente importante que puede ser utilizada en beneficio del medio ambiente.
“Como ambientalista, y como alguien que cree que todos en este mundo tenemos el derecho a elegir una alimentación saludable y nutritiva, no pude haber elegido un camino más contraproducente. Pero ahora me arrepiento por completo.
“Supongo que ustedes estarán sorprendidos y preguntándose qué pasó entre 1995 y el presente, para que yo cambie no solo de manera de pensar sino para venir aquí   y admitirlo. Bien, la respuesta es simple: descubrí la ciencia y, en el proceso, espero haberme convertido en mejor ambientalista.
“La primera vez que escuché acerca de la soja genéticamente modificada de Monsanto supe exactamente qué pensar. He aquí, me dije, una gran corporación americana con una historia repugnante, poniendo algo nuevo y experimental en nuestros alimentos sin comunicárnoslo. Mezclando genes de diversas especies de una manera tan antinatural como puedan imaginar, la humanidad iba camino a adquirir demasiado poder tecnológico. Estos genes podrían propagarse como una especie de polución viviente, la peor de las pesadillas.
“Este temor se esparció como un incendio y al cabo de unos pocos años, los GM fueron prohibidos en Europa y nuestro miedo fue exportado por organizaciones no gubernamentales como Greenpeace y por Amigos de la Tierra, a Africa, India y el resto de Asia, donde los OGM siguen prohibidos hasta hoy. Fue la campaña más exitosa en la que me involucrado jamás.
“Pero fue un movimiento totalmente anticientífico. Empleamos una gran cantidad de imágenes acerca de científicos en sus laboratorios riéndose diabólicamente mientras jugueteaban con los elementos básicos de la vida y, bajo la etiqueta de “alimentos para Frankenstein”, instalamos un profundo temor al poder de la ciencia secretamente usada para fines antinaturales.
“Para mi, este ambientalismo anticientífico se volvió crecientemente inconsistente con mi ambientalismo procientífico respecto al cambio climático. Publiqué mi primer libro sobre calentamiento global en 2004 y me propuse hacerlo científicamente creíble en lugar de convertirlo en una colección de anécdotas. Un severo crítico de mi posición respecto a los OGM me dijo:  “¿Ud. se opone a los OGM solo porque están siendo difundidos por grandes corporaciones? Sería lo mismo que UD. se opusiera a la rueda con el único argumento de que son utilizadas por los grandes fabricantes de automóviles?”.
“Se sostiene también la falacia de que lo orgánico es bueno y lo artificial es malo. Pero la verdad es que los alimentos naturales están tambien llenos de tóxicos naturales, tal como podrían decirlo en Alemania los 53 muertos y 3.500 enfermos que en 2011 comieron germen de soja contaminado con e.coli importado de Egipto”.
(Ver conferencia completa aquí)