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Toros a domicilio y a medida del cliente

En Argentina, Rent a Bull alquila 800 reproductores a 70 criadores. El sistema asegura mayor eficiencia.

 

SAN VICENTE (La Nacion de Buenos Aires) -- Una graciosa historieta en su página de Internet invita a romper el paradigma: que el productor ganadero, en vez de comprar los toros para dar servicio, directamente los alquile.

"Pasemos una temporada juntos, después te vas a tu casa y basta de complicaciones!", son las frases que, en un diálogo simulado de unas vacas con un toro, se leen en la web de Rent a Bull, una empresa que desde 1995 se dedica a alquilar reproductores machos. Lo hacen con las razas británicas Angus, Hereford y Shorthorn.
Los números son sorprendentes: la firma empezó alquilando 30 toros por año y hoy ya está en los 800. Tiene unos 70 clientes, muchos de ellos que acompañan desde el inicio mismo este "sistema", imitado de un modelo de los Estados Unidos.
Precisamente, de "sistema" hablan Héctor Mario Eyherabide y Alejandro Rodríguez, integrantes de Rent a Bull. Es que ellos son quienes adquieren los reproductores a cabañas y otros proveedores [salvo en Shorthorn, que abastece a la empresa el mismo Eyherabide con su cabaña "Santa Cecilia", y en toros Angus para vaquillonas de 15 meses, que produce la sociedad] según las necesidades de sus clientes.
Para esos toros hay precios de alquiler de acuerdo con la calidad y categoría. A modo de ejemplo, el costo por temporada de un toro "standard" (definido como novillero de buena calidad para ser usado en vacas generales) ronda los 480 kilos de novillo. El precio incluye un seguro de muerte e inutilización del reproductor, otorgado por la misma empresa.
Además, armaron una logística para abastecer desde tres campos, ubicados en San Vicente, Coronel Pringles y Huinca Renancó (Córdoba) a los clientes.
 
"Guarderías"
Esos establecimientos funcionan como "guarderías" cuando los reproductores vuelven a trabajar de los servicios a campo. Se van acopiando en un proceso que termina a fines de febrero. Luego, una vez allí, se llevan adelante controles sanitarios (desparasitado, raspajes y algún tratamiento de ojo de ser necesario), los animales se separan y preparan por edades (los más adultos van a lugares más rústicos y los jóvenes a praderas mejores) y se hacen los descartes.
Entre el descarte que se da por edad y por algún problema allí están en un descarte del 30% por año. Normalmente los toros no se usan más de 4 campañas y el promedio trabajando a campo da 3,3 campañas. Nunca los toros van de campo a campo, es decir, de un servicio a otro. En general se mantienen los mismos toros a los mismos clientes, a los que se les suman los nuevos tras los descartes.