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Carne con "bute" genera alarma en Gran Bretaña

La "fenilbutazona" es un antiinflamatorio aplicado a caballos de carrera.

"Podríamos haber estado comiendo carne de caballo durante años" señala esta portada de revista.

BUENOS AIRES (La Prensa) -- El hallazgo de carne de caballo en hamburguesas de "carne vacuna", durante análisis de rutina efectuados el 15 de enero último por autoridades irlandesas, dio origen a un escándalo mundial que despertó preocupación acerca de las condiciones actuales de seguridad alimentaria.

Al caso de las hamburguesas, que eran vendidas en la principal cadena de supermercados de Gran Bretaña, se sumó el hecho de que la unidad británica del grupo de comida congelada Findus comenzara a retirar su lasaña de carne de vacuno, después de que los análisis mostraran concentraciones de carne equina de entre el 60 y el 100 por ciento.
Uno los principales temores se relaciona con los posibles riesgos para la salud humana que podría acarrear el consumo de este tipo de carne. La detección, la última semana, del fármaco fenilbutazona en tres caballos que habían sido sacrificados en Reino Unido, exportados a Francia y que entraron en la cadena alimentaria humana, no hizo más que aumentar la alarma.
La fenilbutazona, conocida como "bute", es un medicamento antiinflamatorio indicado para el alivio del dolor en caballos de competición, pero está prohibido en animales destinados al consumo humano por sus potenciales efectos adversos.
Según se detalló, este fármaco causa retención de sodio y cloro, disminución notable del volumen urinario, descompensación cardíaca y edema pulmonar. Se demostró también que genera anemia aplásica (trastorno sanguíneo grave por el que la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas nuevas), agranulocitosis (insuficiencia de la médula ósea para producir suficientes glóbulos blancos) y reacciones alérgicas. Los efectos secundarios más frecuentes que aparecen, en un 10 a un 45% de los casos, son náuseas, vómitos y erupciones en la piel.
 
ESLABON FUNDAMENTAL
Los controles sanitarios -tanto a nivel gubernamental como de los propios productores- son, sin dudas, un eslabón fundamental en materia de seguridad alimentaria. Sin embargo, el alcance de los adecuados recaudos llega al hogar de cada consumidor.
En ese sentido, los licenciados Sergio Britos y Nuria Chichizola, director e investigadora, respectivamente, del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (Cepea), explicaron a La Prensa cómo lograr un consumo saludable de los productos cárnicos.
 
- ¿Qué porcentaje diario de carne debe ingerir un adulto en una dieta normal?
- En una dieta saludable, todas las carnes de diferente origen deben cubrir aproximadamente entre un 10 y un 12 % del total de energía. Con ese porcentaje se logran cubrir los aportes de proteínas de alto valor biológico, hierro de buena biodisponibilidad y vitaminas del grupo B. Esto equivale, en el caso de un adulto, a unos 180 a 200 gramos diarios, de cortes preferentemente magros y, una vez más, entre todas las carnes, no solamente la vacuna.
 
- ¿Qué diferencias existen entre las carnes "rojas" y las "blancas" en términos de nutrición?
- Los dos tipos tienen un buen aporte de proteínas de alto valor biológico. En el caso de las carnes rojas, contienen un porcentaje levemente superior de hierro pero, como contrapartida, también de grasas saturadas, sobre todo si se habla de los cortes característicos de consumo de la población argentina. Por eso es importante diversificar los tipos de carne consumidas.
 
- ¿Cuáles son consideradas las carnes más saludables, tanto entre las de consumo tradicional como entre las de consumo menos habitual, como por ejemplo, la de conejo?
- Todas las carnes son en principio saludables. Las diferencias son mínimas, no significativas. Lo más importante es elegir los cortes más magros. Como características a destacar, la carne de pescado, en especial la de origen de mar, aporta cantidades interesantes de ácidos grasos esenciales. Y, entre las carnes rojas, en las últimas décadas se ha mejorado mucho el perfil nutricional de la carne de cerdo, especialmente reduciendo sus grasas saturadas.
 
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